La ciudad madre, como muchos la llaman, cubierta de siete templos que rodeaban el pueblo en su época colonial , siempre ha sido de gran importancia para comprender la historia y cultura de Venezuela. Sin embargo, su patrimonio cultural se ha visto perjudicado y olvidado por muchos, entre ellos se encuentran los organismos gubernamentales y los mismos habitantes de El Tocuyo, quienes han permitido el deterioro de sus templos y reliquias coloniales.
Fundada por Juan Carvajal en 1545 fue, en la época colonial, el centro económico y político de la región. También fue ruta de paso en el tráfico interregional, por ser punto de enlace ente Los Andes y La Cordillera de la Costa, además de un núcleo de expansión colonizadora. La fertilidad de su valle, la abundancia de aguas y su situación geográfica intervinieron en su progreso y desarrollo.



En la actualidad, El Tocuyo solo se conoce a nivel nacional por su música (el tamunangue) y su tradicional pan (la acemita tocuyana). Sin embargo, hasta los años 30 del siglo pasado, esta era una de las principales ciudades del país. El arraigo histórico y su importancia económica establecían en El Tocuyo un compromiso por destacar en los otros escenarios como el político, el social y el cultural.





En 1950, un terremoto azotó las calles, casas y habitantes de El Tocuyo, convirtiendo a este pueblo en escombros y huellas de lo que fue su época colonial. Desde entonces, un vacío cultural se produjo en esa tierra, lo que llevó a la pérdida de varias de las ruinas que hoy no se pueden disfrutar como recuerdo de su historia.




El Tocuyo también es llamado “La Ciudad de los Siete Templos”, debido a que en la época antes mencionada, poseía siete edificaciones religiosas que bordeaban el pueblo y lo convertían en el territorio con más templos de acuerdo a su diámetro. San Juan, Santo Domingo, La Valbanera, Belén, San Francisco, Santa Ana y La Concepción (el más importante), representaron gran parte de la cultura y vida de los tocuyanos, puesto que de allí se originaban las danzas, celebraciones, misas, entre otras cosas que realizaban.
Antes del terremoto del 50, se habían producido dos sismos más en el siglo XIX, pero este último fue el detonante para que los siete templos terminaran en ruinas, mientras otros como Santa Ana, San Juan, San Francisco y La Valbanera, deteriorados anteriormente, dejaran de existir por completo.

La Concepción y La Valbanera fueron nuevamente construidos, el primero se hizo tal cual era el antiguo, aunque más pequeño, mientras que el segundo fue reemplazado por una capilla.



Janette García Yépez, historiadora de El Tocuyo y directora del Museo Lisandro Alvarado, declaró que después del terremoto, ninguno de los habitantes hizo nada por mantener o preservar la arquitectura colonial del pueblo, ni por la restauración de los templos. “Esto afectó de manera definitiva en el declive de nuestra cultura, cuando los tocuyanos se dieron cuenta de lo que habían perdido ya era muy tarde. Solo pudieron hacer algo por las ruinas de Santo Domingo, aunque sean solo eso, ruinas” aclaró.
La historiadora dice que en la actualidad no solo es prioridad de los tocuyanos hacer algo para realzar su cultura, sino también de los entes gubernamentales. “Son infinitas las peticiones que le hemos hecho al Ministerio del Poder Popular para la Cultura y a los diferentes organismos que se encargan del patrimonio cultural de la ciudad”, expresó.

Además, es un problema que se origina en la educación. “Es necesaria la formulación de un proyecto de desarrollo definido para El Tocuyo, pero ¿cómo podemos desarrollar nuestro potencial turístico si a pesar de nuestra riqueza histórica y diversidad geográfica, la mayoría de tocuyanos, incluyendo los educadores, no conocen la historia y geografía regional, su formación cultural?”, agregó la directora del museo.




El esfuerzo de varios personajes en su importancia por enaltecer lo que al principio fue la primera capital de Venezuela, ha logrado que varios habitantes, organismos regionales y nacionales, estén comenzando a preocuparse por la cultura que arraiga un pueblo como El Tocuyo y lo que debe representar para la historia del país.

“Si bien los siete templos ya no existan en su totalidad, para los tocuyanos es una historia, una cultura, una creencia que se debe seguir manifestando, así como el Tamunangue o la Acemita” puntualizó García. De esta manera, como se le llama la Ciudad Madre, por ser la primera población con carácter de pertenencia en Venezuela, se le seguirá llamando La Ciudad de los Siete Templos, por lo que simbolizan estos para la vida cultural del pueblo.


Ruinas de Belén. José Luis Yépez